domingo, 28 de diciembre de 2014

Y podría empezar con una lágrima, con un grito, con una serie de reproches sin sentido. Podría empezar por el final, por la culpa siempre recayendo en todo lo ajeno a vos, por la lluvia y el paraguas que no te gusta compartir. Y podría contarte que es horrible, que no puedo hacer nada sin pensar en tu opinión que sin embargo ignoro, porque no te conozco. Porque casi dos décadas llevamos bajo el mismo techo y sin embargo no te conozco. Porque no me dejás, y porque lograste así que no deje a nadie conocerme. Porque a nuestro pesar soy tu reflejo, todo lo que en vos negás. Y podría pedirte perdón, pero, ¿por qué? Si esta evasión de la responsabilidad la heredé de vos, si es más fácil culparte de todo a vos. Si total, nos queda cómodo. Si para vos soy yo y para mí sos vos. Si ya está, si no te importa. Si todavía llueve y no te mojás porque el paraguas es sólo tuyo. Si trato, te juro que trato. Pero qué voy a hacer si me tocó un paraguas defectuoso, si moja más de lo que tapa. Si mientras más fuerte llueve más se desarma. Y si no puedo, si intento y no puedo. Y tropiezo y no puedo. Y no te importa, y no te importo. Porque así es más cómodo. Y a veces llueve demasiado fuerte, pero no importa. Porque no duele, porque no importa.

Mariposa.

Un ala rota que el viento termina de desquebrajar. 
Fue necesario el desarraigo de tantas capas para liberar sus alas.
La promesa de una vida eterna que no fue más que un suspiro.
Fue necesario tanto pesar para una efímera dicha.

Y mientras pudo ser, lo fue todo.
Fue mandalas de arco iris,
fue melodías de ruiseñores.
Fue luz infiltrada entre las hojas,
y fue un manto de flores en primavera.

Y mientras perduró, fue eterno.
Fue una pequeña dosis de infinitos,
fue una vida comprimida.
Fue un paréntesis impenetrable,
fue una gota de lluvia extinguiéndose para renacer.

¿Y qué iba a hacer una pequeña criatura de alas frágiles
contra la inevitable tempestad que se avecinaba?
Si su anatomía sólo conocía rayos de sol y quietud,
si sus facciones no estaban preparadas para catástrofes de esa magnitud.

sábado, 2 de agosto de 2014

El vientre a todos por una escasez nos reprocha.

Hambre de letras.
Hambre de melodías.
Hambre de frío.
Hambre de calor.
Hambre de distancias,
hambre de cercanías.
Hambre de plenitud,
hambre de decadencia.
Hambre de seguridad.
Hambre de miedo.

Segunda reflexión infinita.

Me pregunto si algo tendrá sentido. Me respondo que todo lo tiene: su carencia lo conforma. Corremos en círculos porque es nuestro propósito, y mientras lo hacemos no percibimos la tierra que con nuestro paso se remueve. Y, poco a poco, paso a paso, nos acercamos a lo que bajo ella yace. Quizás la eternidad no nos baste para encontrarlo, o quizás en nuestra ignorancia ya lo poseemos. Pero existe también la ínfima posibilidad de que nuestro recorrido fuese nuestro destino Quizás sean infinitos, y no círculos, los que dibujamos al andar. Quizás la vida no sea más que eso: un mismo camino, recorrido por distintos pies. Uno eterno y constante, que sin embargo re-descubrimos con cada paso.
Al fin y al cabo, ¿qué importa si se nos olvidan los zapatos, y nos ganamos algún que otro raspón? El goce de un par de pies descalzos al rozar la hierba húmeda lo vale todo.

martes, 22 de julio de 2014

Infinitos.

“There are infinite numbers between 0 and 1. There's .1 and .12 and .112 and an infinite collection of others. Of course, there is a bigger infinite set of numbers between 0 and 2, or between 0 and a million. Some infinities are bigger than other infinities. A writer we used to like taught us that. There are days, many of them, when I resent the size of my unbounded set. I want more numbers than I'm likely to get, and God, I want more numbers for Augustus Waters than he got. But, Gus, my love, I cannot tell you how thankful I am for our little infinity. I wouldn't trade it for the world. You gave me a forever within the numbered days, and I'm grateful.”  

Existen infinitos más grandes que otros, pero ninguno es interminable. Vivimos en una sucesión constante de eternidades que terminan antes de comenzar la anterior. Vivimos como si los finales no existieran, como si al despedirnos existiera algo mas allá. Pero incluso las eternidades son efímeras. Y es la única certeza con la que contamos.

viernes, 4 de julio de 2014

Mis sueños se decoloran y la luz los abandona. En ellos ya nadie canta, ni nadie llora. A veces me sucede, como a todos, que las ganas de existir se me pierden.

viernes, 20 de junio de 2014

Aún jugando bajo tus reglas, mi partida estaba ya perdida en la primer jugada.
Fragmento mi alma en trozos de papel para ilusionarle esa inalcanzable inmortalidad. Los protejo, como si valieran algo. Como si al darles forma aumentara su relevancia. Como si importaran.

jueves, 29 de mayo de 2014

Necesito que comprendas mi idioma antes de permitirte leerme.

¿Necesitás ayuda?

En un mundo donde la oscuridad reina, donde las lágrimas se rehúsan a caer frente a ojos ajenos, donde los demonios se disfrazan de ángeles, y la luz es tan efímera que se desvanece antes de que la sepamos apreciar. Una buena acción es extraordinaria. Los vientres hinchados de comida que no deseamos nos impiden ver a quienes mendigan bajo nuestras mesas. Las marcas que las ropas que nos incomodan dejan en nuestra piel nos delatan. Una infinidad de ojos cansados se reencuentran diariamente sin conocerse. Vivimos todos en mundos diferentes, y sin embargo, nos encontramos respirando el mismo aire. Nos dejamos engañar y nos evadimos, porque enfrentar la realidad resulta imposible.

En un mundo así, en el que nadie nos preguntó sí queríamos habitar y que sin embargo no podemos abandonar. ¿Cuántos logran derrotar a sus demonios por cuenta propia? ¿Quién no necesita una mano que lo ayude a mantener el equilibrio en está cuerda que cada vez se vuelve más floja? ¿Quién no necesita ayuda?

sábado, 17 de mayo de 2014

Bendita oscuridad, voy a poder fingir que estas.

Bendita sea la oscuridad que proyecta tu ausencia,
porque me hace consciente de tu existencia.
 Bendita sea mi memoria aún empeñada en recordarte
porque así vislumbro un espejismo de tu presencia.

sábado, 3 de mayo de 2014

¡Ah, principito! ¡Cómo he ido comprendiendo lentamente tu vida melancólica! Durante mucho tiempo tu única distracción fue la suavidad de las puestas de sol. Este nuevo detalle lo supe al cuarto día, cuando me dijiste:
-Me gustan mucho las puestas de sol; vamos a ver una puesta de sol
-Tendremos que esperar…
-¿Esperar qué?
-Que el sol se ponga.
Pareciste muy sorprendido primero, y después te reíste de ti mismo. Y me dijiste:
-Siempre me creo que estoy en mi casa.
En efecto, como todo el mundo sabe, cuando es mediodía en Estados Unidos, en Francia se está poniendo el sol. Sería suficiente poder trasladarse a Francia en un minuto para asistir a la puesta del sol, pero desgraciadamente Francia está demasiado lejos. En cambio, sobre tu pequeño planeta te bastaba arrastrar la silla algunos pasos para presenciar el crepúsculo cada vez que lo deseabas…
-¡Un día vi ponerse el sol cuarenta y tres veces!
Y un poco más tarde añadiste:
-¿Sabes?... Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol.-¿Estabas, pues, verdaderamente triste el dia de las cuarenta y tres veces?
El principito no respondió.
 ¡Ay, principito! Tan misterioso y a la vez tan simple. Vas saltando, planeta en planeta, sin domesticar a nadie, sin dejarte domesticar. Sólo notas el valor de lo que posees cuando ya no está en tus manos. Planeta en planeta, la curiosidad es tu fiel compañera. La soledad tu condena. Principito, principito. ¿Cuantas rosas debes abandonar para notar su belleza? Las abrazas. Te aferras a ellas, aunque las espinas te lastimen. ¿Cuantos planetas te quedan visitar para descubrir que todos son iguales? Egoístas, vanidosos. Sólo saben girar sobre su propio eje. Y, sin embargo, aún guardas alguna que otra esperanza de verlos cambiar. Pero, bueno. Mientras tanto, mientras aprendes, mientras observas a los demás aprender, las puestas de sol son tu consuelo.
Contadas son las páginas que te traen a mí, e infinitas las sensaciones que me generan. Leerte es mi puesta de sol.

viernes, 11 de abril de 2014

Nostalgias de sol.

“¿Sabes? Cuando uno está verdaderamente triste le gusta ver las puestas de sol.”

Bella tristeza. Dolorosamente hermosa. Imágenes que reconfortan, sonidos que despiertan la melancolía. Este refugio que todos construimos contra el exterior, esta tenue luz que sólo sirve para recordar. ¿Que es lo que en su oscuridad, nos brinda luz?

miércoles, 26 de marzo de 2014

Letras difusas.

Las comas se consumen en polvo y telarañas.
Los paréntesis encierran eternidades efímeras.
Las hojas en blanco permanecen así hasta deshacerse,
y los puntos finales no son más que una ilusión.
Vi párrafos desvanecerse y vi oraciones inconclusas.
Observé finales morir para convertirse en infinitos.
Las certezas, incluso en las letras, no son más que fantasía.

miércoles, 8 de enero de 2014

Instante.

Quizás, no todos encontremos una luz al exhalar nuestro último respiro. Quizás lo que vemos en ese instante es un reflejo de nuestra alma, y precede una eternidad condenados a vivir en nuestra esencia. Así, las almas atormentadas están destinadas a vagar eternamente en la oscuridad que es el mayor tormento de todos. ¿No explica esto por qué solo ellas vuelven? Encadenadas a nuestro infierno, no encuentran la salida, porque para ellas no existe otra realidad. No todos encuentran la salvación en la mortalidad. No todos encuentran la luz.
Pero, ¿y qué si esta eternidad es determinada por el último instante en el que nuestra alma está arraigada al cuerpo? ¿qué si un instante de claridad absoluta puede contrarrestar toda una vida en las tinieblas, destinando así a este ser a la paz eterna?
Si todo esto es cierto, y los vagos pensamientos que se encuentra esta miserable alma en la madrugada encontraron la verdad, si un final puede determinar una historia eterna; mi mayor honor sería desenvainar mi espada y luchar contra todos tus demonios, y atravesar todos los obstáculos que deba si así puedo liberarte de las cadenas que no te dejan separarte de las tinieblas. Ya que, en el instante en el que mis ojos te divisaron, las mías se disiparon por completo.

Soledad.

¿Cuantos golpes puede un alma soportar? ¿Cuantas veces debe caer, cuantas debe levantarse para encontrarse con otra caída aún mas intensa? ¿Cual es el límite de cicatrices y moretones que puede su frágil piel soportar? Es que, ¿existe un límite? ¿Cuantos caminos debe recorrer para descubrir que el más seguro es el que se recorre en soledad? ¿Llegará alguna vez el punto en el que la dejen caminar en paz?