domingo, 29 de diciembre de 2013

Círculo vicioso.

Su mirada era un café puro en una fría mañana de invierno, una brisa secando una lágrima en una noche de verano. Su sonrisa era una chispa infiltrada la penetrante obscuridad que gobierna el fondo del abismo. De alguna forma u otra, y sin importar las circunstancias, me regalaba un pedacito de bienestar. Yo no se lo pedía. Y el no me lo daba. Pero siempre llegaba. Y, con su arribo, el frío se tornaba reconfortante. La noche ya no parecía la misma. Y la oscuridad se volvía mi amiga.
Pero, así como este ínfimo fragmento de su ser tan rápido aparecía, igual de rápido la advertencia de su ausencia me condenaba a su partida. Y a ella sí que nada sobrevivía. Hasta que su esencia llegaba para revivirla.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Cipselas.

Creerás que ya a estas alturas
mi amor desvaneció
creerás que el tiempo
uno a uno
secuestró
cada recuerdo que en mi mente divisó
así como el viento arranca
sin piedad
las cipselas a un diente de león.

Y es que todas tus conjeturas
también las creí yo
hasta el día de hoy.

Hoy descubrí
que así como una brisa
no siempre basta
para pelar un diente de león
tampoco tu partida bastó
para borrar los recuerdos
que tu presencia se olvidó.

Hoy junto a mí
la nostalgia amaneció
y en lágrimas amargas me sumergió
obligándome a una vez mas
degustar tu adiós.

Hoy me permito recordarte
porque olvidarte ya no es una opción
hoy dejo caer mi alma
en campos de dientes de león.