domingo, 28 de diciembre de 2014

Mariposa.

Un ala rota que el viento termina de desquebrajar. 
Fue necesario el desarraigo de tantas capas para liberar sus alas.
La promesa de una vida eterna que no fue más que un suspiro.
Fue necesario tanto pesar para una efímera dicha.

Y mientras pudo ser, lo fue todo.
Fue mandalas de arco iris,
fue melodías de ruiseñores.
Fue luz infiltrada entre las hojas,
y fue un manto de flores en primavera.

Y mientras perduró, fue eterno.
Fue una pequeña dosis de infinitos,
fue una vida comprimida.
Fue un paréntesis impenetrable,
fue una gota de lluvia extinguiéndose para renacer.

¿Y qué iba a hacer una pequeña criatura de alas frágiles
contra la inevitable tempestad que se avecinaba?
Si su anatomía sólo conocía rayos de sol y quietud,
si sus facciones no estaban preparadas para catástrofes de esa magnitud.

No hay comentarios:

Publicar un comentario