jueves, 29 de mayo de 2014
¿Necesitás ayuda?
En un mundo donde la oscuridad reina, donde las lágrimas se rehúsan a caer frente a ojos ajenos, donde los demonios se disfrazan de ángeles, y la luz es tan efímera que se desvanece antes de que la sepamos apreciar. Una buena acción es extraordinaria. Los vientres hinchados de comida que no deseamos nos impiden ver a quienes mendigan bajo nuestras mesas. Las marcas que las ropas que nos incomodan dejan en nuestra piel nos delatan. Una infinidad de ojos cansados se reencuentran diariamente sin conocerse. Vivimos todos en mundos diferentes, y sin embargo, nos encontramos respirando el mismo aire. Nos dejamos engañar y nos evadimos, porque enfrentar la realidad resulta imposible.
En un mundo así, en el que nadie nos preguntó sí queríamos habitar y que sin embargo no podemos abandonar. ¿Cuántos logran derrotar a sus demonios por cuenta propia? ¿Quién no necesita una mano que lo ayude a mantener el equilibrio en está cuerda que cada vez se vuelve más floja? ¿Quién no necesita ayuda?
En un mundo así, en el que nadie nos preguntó sí queríamos habitar y que sin embargo no podemos abandonar. ¿Cuántos logran derrotar a sus demonios por cuenta propia? ¿Quién no necesita una mano que lo ayude a mantener el equilibrio en está cuerda que cada vez se vuelve más floja? ¿Quién no necesita ayuda?
sábado, 17 de mayo de 2014
Bendita oscuridad, voy a poder fingir que estas.
Bendita sea la oscuridad que proyecta tu ausencia,
porque me hace consciente de tu existencia.
Bendita sea mi memoria aún empeñada en recordarte
porque así vislumbro un espejismo de tu presencia.
porque me hace consciente de tu existencia.
Bendita sea mi memoria aún empeñada en recordarte
porque así vislumbro un espejismo de tu presencia.
sábado, 3 de mayo de 2014
¡Ah, principito! ¡Cómo he ido comprendiendo lentamente tu vida melancólica! Durante mucho tiempo tu única distracción fue la suavidad de las puestas de sol. Este nuevo detalle lo supe al cuarto día, cuando me dijiste:¡Ay, principito! Tan misterioso y a la vez tan simple. Vas saltando, planeta en planeta, sin domesticar a nadie, sin dejarte domesticar. Sólo notas el valor de lo que posees cuando ya no está en tus manos. Planeta en planeta, la curiosidad es tu fiel compañera. La soledad tu condena. Principito, principito. ¿Cuantas rosas debes abandonar para notar su belleza? Las abrazas. Te aferras a ellas, aunque las espinas te lastimen. ¿Cuantos planetas te quedan visitar para descubrir que todos son iguales? Egoístas, vanidosos. Sólo saben girar sobre su propio eje. Y, sin embargo, aún guardas alguna que otra esperanza de verlos cambiar. Pero, bueno. Mientras tanto, mientras aprendes, mientras observas a los demás aprender, las puestas de sol son tu consuelo.
-Me gustan mucho las puestas de sol; vamos a ver una puesta de sol…
-Tendremos que esperar…
-¿Esperar qué?
-Que el sol se ponga.
Pareciste muy sorprendido primero, y después te reíste de ti mismo. Y me dijiste:
-Siempre me creo que estoy en mi casa.
En efecto, como todo el mundo sabe, cuando es mediodía en Estados Unidos, en Francia se está poniendo el sol. Sería suficiente poder trasladarse a Francia en un minuto para asistir a la puesta del sol, pero desgraciadamente Francia está demasiado lejos. En cambio, sobre tu pequeño planeta te bastaba arrastrar la silla algunos pasos para presenciar el crepúsculo cada vez que lo deseabas…
-¡Un día vi ponerse el sol cuarenta y tres veces!
Y un poco más tarde añadiste:
-¿Sabes?... Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol.-¿Estabas, pues, verdaderamente triste el dia de las cuarenta y tres veces?
El principito no respondió.
Contadas son las páginas que te traen a mí, e infinitas las sensaciones que me generan. Leerte es mi puesta de sol.
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